
En sueños, el Príncipe Quintal recibió siete nuevos mensajes reveladores sobre el destino final de su Reino, que en los últimos días se encuentra revuelto por las acciones de sus ministros que buscan cada uno congraciarse en su presencia, quienes le presentan informes positivos, pese a que sus resultados no son los esperados.
El primer mensaje le indicaba que su Secretario trabaja sin descanso por amor a su nombre, no desmaya en sus encomiendas, y no soporta a los malos y mentirosos que ha hallado. Conoce su obra, trabajo y perseverancia, por lo que le ofrece comer del árbol del erario.
El segundo mensaje le revela la pobreza de su Tesorero, aunque es rico, y la blasfemia que dicen contra el los que dicen ser sus amigos pero no lo son. Le ofrece que si tuviera que padecer, y si es fiel, le dará la corona del bono, sin sufrir daño alguno en el futuro.
El tercer mensaje le advierte sobre su Director de Salud, quien nunca ha negado su fe en el. Sin embargo, tiene en su equipo a los que retienen la doctrina de la mentira y la discordia. Le ofrece un nuevo nombre para cuidar la salud pública.
El cuarto mensaje, le revela que su Director de Obras Públicas hará obras superiores a su primera como la Avenida sin árboles. Sin embargo, una mujer profetisa sigue siendo una piedra en su camino, por lo que busca echarla, ya que ella lee su mente y su corazón. Si triunfa, el príncipe Quintal le dará una estrella.
El quinto mensaje le señala que su Contralor no ha terminado bien sus obras antes de tener una nueva posición como Presidente del PRI. Por ello, le advierte que si no vela, vendrá sobre el como un ladrón y no sabrá a que hora. Promete no borrar su nombre del libro histórico de su reinado.
El sexto mensaje recibido dice que su Oficial Mayor le ha puesto una puerta abierta que nadie puede cerrar. Como el guarda su palabra y su paciencia, lo guardara de la hora de la prueba que ha de venir, manteniéndolo en la vicepresidencia como columna vertebral de todo su reino.
El séptimo mensaje y ultimo, aterro un poco al príncipe, puesto que le revelo que muchos de sus ministros no son fríos ni calientes, y por tanto al ser tibios deberá de vomitarlos de su boca. Le dicen que son ricos y que nada necesitan, pero en realidad son desventurados, miserables, pobres y ciegos. Ungió sus ojos con colirio al despertar para ver bien y gobernar su reino con justicia y equidad en el tiempo que le queda.
El primer mensaje le indicaba que su Secretario trabaja sin descanso por amor a su nombre, no desmaya en sus encomiendas, y no soporta a los malos y mentirosos que ha hallado. Conoce su obra, trabajo y perseverancia, por lo que le ofrece comer del árbol del erario.
El segundo mensaje le revela la pobreza de su Tesorero, aunque es rico, y la blasfemia que dicen contra el los que dicen ser sus amigos pero no lo son. Le ofrece que si tuviera que padecer, y si es fiel, le dará la corona del bono, sin sufrir daño alguno en el futuro.
El tercer mensaje le advierte sobre su Director de Salud, quien nunca ha negado su fe en el. Sin embargo, tiene en su equipo a los que retienen la doctrina de la mentira y la discordia. Le ofrece un nuevo nombre para cuidar la salud pública.
El cuarto mensaje, le revela que su Director de Obras Públicas hará obras superiores a su primera como la Avenida sin árboles. Sin embargo, una mujer profetisa sigue siendo una piedra en su camino, por lo que busca echarla, ya que ella lee su mente y su corazón. Si triunfa, el príncipe Quintal le dará una estrella.
El quinto mensaje le señala que su Contralor no ha terminado bien sus obras antes de tener una nueva posición como Presidente del PRI. Por ello, le advierte que si no vela, vendrá sobre el como un ladrón y no sabrá a que hora. Promete no borrar su nombre del libro histórico de su reinado.
El sexto mensaje recibido dice que su Oficial Mayor le ha puesto una puerta abierta que nadie puede cerrar. Como el guarda su palabra y su paciencia, lo guardara de la hora de la prueba que ha de venir, manteniéndolo en la vicepresidencia como columna vertebral de todo su reino.
El séptimo mensaje y ultimo, aterro un poco al príncipe, puesto que le revelo que muchos de sus ministros no son fríos ni calientes, y por tanto al ser tibios deberá de vomitarlos de su boca. Le dicen que son ricos y que nada necesitan, pero en realidad son desventurados, miserables, pobres y ciegos. Ungió sus ojos con colirio al despertar para ver bien y gobernar su reino con justicia y equidad en el tiempo que le queda.
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