En estos días de precampaña de los casi ya candidatos a las diputaciones federales en México, nos preguntamos que pueden ofrecer a una ciudadanía agobiada por la falta de empleo, servicios, ética, y eficiencia. Las palabras ya casi no convencen, y nos suenan huecas cuando parecen que dicen la verdad, pero sentimos que hay falsedad.
Lo anterior se describe muy bien en reciente libro de una investigadora de la UNAM, titulado el País de las Mentiras, donde acusa todo un estudio del arte de la simulación, el doble discurso, el engaño y la practica universal del fingimiento. Es decir, la política mexicana ha dado pie a una nueva versión del libro El príncipe, de Nicolás Maquiavelo, convertido en el libro de cabecera de todo político.
En este libro se señala que el político mexicano utiliza frases tales como: “mañana te llamo”, “nos vemos en la semana”, “quiero platicar contigo”, entre muchas más, todas ellas significando compromisos que no están dispuestos a cumplir. También se hace un repaso de las mentiras oficiales, que por costumbre utiliza la casta gobernante dedicada a promulgar leyes que son letra muerta desde el momento de nacer, montadas en mareantes escenografías para impresionar al respetable público.
Sin entrar en más detalles del libro, hay que decir que en estas precampañas vamos a escuchar muchas promesas de los aspirantes a las curules en la cámara baja de nuestro país, y tal vez debemos decirles que “estaremos atentos”, “lo vamos a analizar”, y descubrir ese instinto de la simulación con que salen graduados nuestros políticos de los partidos, que solo cambian de color. El tiempo dirá.
Lo anterior se describe muy bien en reciente libro de una investigadora de la UNAM, titulado el País de las Mentiras, donde acusa todo un estudio del arte de la simulación, el doble discurso, el engaño y la practica universal del fingimiento. Es decir, la política mexicana ha dado pie a una nueva versión del libro El príncipe, de Nicolás Maquiavelo, convertido en el libro de cabecera de todo político.
En este libro se señala que el político mexicano utiliza frases tales como: “mañana te llamo”, “nos vemos en la semana”, “quiero platicar contigo”, entre muchas más, todas ellas significando compromisos que no están dispuestos a cumplir. También se hace un repaso de las mentiras oficiales, que por costumbre utiliza la casta gobernante dedicada a promulgar leyes que son letra muerta desde el momento de nacer, montadas en mareantes escenografías para impresionar al respetable público.
Sin entrar en más detalles del libro, hay que decir que en estas precampañas vamos a escuchar muchas promesas de los aspirantes a las curules en la cámara baja de nuestro país, y tal vez debemos decirles que “estaremos atentos”, “lo vamos a analizar”, y descubrir ese instinto de la simulación con que salen graduados nuestros políticos de los partidos, que solo cambian de color. El tiempo dirá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario